El clima extremo no solo afecta las casas, carreteras y líneas eléctricas, sino también a nuestros sistemas nerviosos.
Los sobrevivientes del huracán Helene saben de primera mano que si has vivido un desastre natural, nuevas tormentas pueden generar más que solo el estrés logístico de la preparación.
Las alertas de emergencia, cielos cambiantes, largas filas y estantes vacíos pueden activar rápidamente el sistema de detección de amenazas del cerebro y provocar mucha agobio y ansiedad sobre lo que está por venir.
Incluso cuando estás a salvo, tu cuerpo puede reaccionar como si el peligro estuviera ocurriendo de nuevo: corazón acelerado, dificultad para dormir o ponerse en acción para prepararse para el peor escenario posible.
Estamos aquí para recordarte que no estás solo. Todas estas son respuestas normales ante el estrés y al trauma. Y hay maneras simples, respaldadas por la ciencia, que pueden ayudar a tu sistema nervioso a calmarse y estabilizarse durante los momentos difíciles.
- REINICIA el cuerpo dando un paseo, tomando una bebida, moviéndote de lado a lado o levantando o cargando algo pesado.
- RECUERDA un momento que inspire seguridad, alegría o conexión del pasado.
- CONECTA con seres queridos, compañeros de trabajo y vecinos revisando cómo están y co-regulándose juntos. ¡Las mascotas también cuentan!
- PRACTICA la autocompasión: “Mi cuerpo está recordando algo real y quiere mantenerme a salvo.”
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